Las competiciones permiten a los desarrolladores conocer nuevas técnicas, agudizar su ingenio, tomar contacto con profesionales y ser fichados por otras empresas o crear negocios

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Hay que ser el más rápido, no cometer fallos y saber desenvolverse lo mejor posible en un entorno donde no tienes todas las herramientas a tu alcance. El tiempo juega en tu contra y la presión pone a prueba tu ingenio. Las ‘hackatones’ son las competiciones donde los desarrolladores de software, además de demostrar su valía y ponerse a prueba, entran en contacto con otros profesionales y sirven de escaparate para que los ‘ojeadores’ de las mejores empresas descubran su talento.

¿Y por qué ‘hackatón’? Porque se asemeja mucho a una maratón, donde el tiempo es el factor clave, pero que tiene además mucha parte de aprendizaje. Allí los desarrolladores se ven obligados a trabajar en grupo, y coger esas dinámicas es imprescindible para que los proyectos salgan adelante.

“El objetivo es crear algo entre todos, y hay muchos campos como la telemedicina o las apps móviles donde salen proyectos muy interesantes”, explica el ingeniero en computación Marian Moldovan. Actualmente es técnico en innovación en Beeva, una compañía de servicios tecnológicos dedicada a proporcionar soluciones de Big Data, Open Business y más tecnologías que marcan la actual era de Internet.

Los desarrolladores que participan en ‘hackatones’ tienen una clarísima orientación al aprendizaje. Moldovan valora las experiencias positivas y cómo otras personas que son mejores en otras áreas complementan tu experiencia. “Las buenas ideas vienen en equipos porque se forma una piña y se genera entre todos una idea mucho mejor, y la haces crecer de otra manera. Se retroalimenta y al final sale un buen producto”, cuenta. En las ‘hackatones’ es cierto que hay menos tiempo, pero más personas con ideas muy válidas y dispuestas a sacarlas adelante.

Él lleva participando más de tres años en estas competiciones, y confiesa que no puede ir a todas, pero que le enganchan. En ellas ha desarrollado, por ejemplo, aplicaciones destinadas al estudio de la calidad del aire y la contaminación, una llamada ‘AirMadrid’, durante una ‘hackatón’ de Firefox OS, niveles de contaminación… Más adelante, y con esta misma idea, llevaron una aplicación parecida a los ‘smartwatches’.

Estos eventos son un lugar idóneo para el desarrollo de las primeras ideas para los dispositivos del futuro, y es ahí donde está el negocio. Pero también es un muy buen sitio para hacer ‘networking’. “Los recién iniciados aprenden a desenvolverse con el resto de la gente, conocen nuevas personas y amplían su red profesional“, explica. “Y es así como realmente llegan oportunidades laborales”.

Moldovan es un desarrollador afortunado, gracias a estos concursos. Consiguió dos trabajos gracias a ellos, entre ellos su puesto actual. “En septiembre del año pasado participé en una, en la que no gané. Quedé segundo, pero ahí fue donde me fichó Beeva”, relata. Fue un evento centrado en los relojes inteligentes. “La oferta que me hicieron fue interesante, y aposté por dar un cambio en mi vida”.

Las ‘hackatones’ no son nuevas. Empresas punteras en el entorno digital actual, como Facebook y Tuenti ya hacían concursos de programación muy grandes. “El objetivo era encontrar talentos, buscar candidatos, pero creo que ese nunca debe ser el objetivo principal, hay que mantener la competición y el entusiasmo”, sostiene.

Una gran oportunidad para socializar

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Siempre se bromea con que los desarrolladores son poco sociables, cuando realmente ellos crean las aplicaciones con las que el mundo se comunica. Es toda una paradoja que entrañan las nuevas tecnologías. Pero esto también se contradice con el carácter colaborativo de estos eventos y que todos los grandes proyectos de software tienen su origen en la colaboración y en grandes comunidades que se comunican constantemente.

Moldovan recuerda cuál fue el premio de una ‘hackatón’. “Además de ganar el primer premio, en un concurso de desarrollo para Google Glass gané un año de cerveza. Todavía me queda”, bromea. “La gente aún tiene un poco de miedo de competir y no entiendo muy bien por qué”.

Las fases de una ‘hackatón’

  1. Formación del equipo. Se buscan los mejores componentes para crear un proyecto.
  2. ‘Brainstorming’. Es muy importante que hable todo el mundo, comparta ideas y que todo aquello que se haga salga del conjunto, no hay cabida para las actitudes individualistas en estos certámenes.
  3. Se empieza a programar y a desarrollar todas las tareas que se han fijado en el tiempo establecido.
  4. Revisión y corrección de errores.
  5. Se entrega el proyecto.

Empresas como BBVA apuestan por este tipo de eventos para descubrir nuevos talentos. Estas competiciones son un método que suscita mucho interés de la comunidad del software y esa es la clave para poder reunir a los mejores sin mucho esfuerzo.

El objetivo es acercarse al ecosistema de desarrolladores con quienes las empresas deben en estos tiempos trabajar de cerca.

Próximamente, aunque es un secreto a voces, se organizará un nuevo ‘hackatlon’ donde desarrolladores de todo el mundo podrán dar luz a nuevas ideas y proyectos. La facilidad de interconectarse con personas de todo el mundo hace ahora más fácil organizar este tipo de eventos. Será en pocas semanas. Será en Castellón (España) aunque no hay una exacta oficialmente ya que los organizadores han decidido borrar todo rastro de internet del evento porque lo quieren mantener en semi-secreto. Habrá sorpresa asegurada.

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