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Joanne Reitano es profesora de historia en un centro educativo en Nueva York. Escribe libros estupendos sobre historia, tanto de la ciudad como del estado, y últimamente pasa muchas horas, a veces todo el día, frente a su computadora revisando su primer libro, The Restless City. Sin embargo, al estar frente a la pantalla le empiezan a arder los ojos y le es muy difícil trabajar”, me contó.

Después de descansar los ojos un rato, el malestar disminuye, pero regresa rápidamente cuando vuelve a usar el ordenador. “Si estuviera jugando, lo apagaría, pero lo necesito para trabajar”, afirmó la catedrática, frustrada por la situación.

Reitano tiene una enfermedad llamada síndrome visual informático. No es la única. Este síndrome puede afectar a cualquiera que pase tres o más horas al día frente al monitor de la computadora y la población en riesgo es potencialmente grande.

Alrededor del mundo, hasta 70 millones de trabajadores corren el riesgo de padecer síndrome visual informático y es posible que la cantidad aumente. En un artículo acerca de este padecimiento escrito por especialistas en el cuidado de los ojos de Nigeria y Botsuana, y publicado en Medical Practice and Reviews, se presenta una lista de profesionales en riesgo: contadores, arquitectos, banqueros, ingenieros, controladores aéreos, artistas gráficos, periodistas, académicos, secretarias y estudiantes, quienes “no pueden trabajar sin la ayuda de la computadora”.

Esta lista no tiene en cuenta a los millones de niños y adolescentes que pasan varias horas al día jugando con su ordenador.

Los estudios indicaron que entre 70 y 90 por ciento de las personas que usan el computador durante mucho tiempo, ya sea para trabajar o jugar, tienen uno o más síntomas del síndrome visual informático. Los efectos del uso prolongado de este aparato no solo se relacionan con la visión. También hay quejas de síntomas neurológicos, como dolores de cabeza crónicos y problemas musculoesqueléticos, como dolor de cuello y espalda.

Tope Raymond Akinbinu de Nigeria y Y. J. Mashalla de Botsuana, autores del artículo, citaron cuatro estudios que demuestran que el uso de la computadora durante tres horas diarias de manera regular probablemente genere síntomas oculares, dolor en la parte baja de la espalda, dolor de cabeza y estrés psicosocial.

Sin embargo, la molestia más común relacionada con el uso del ordenador involucra a los ojos, se puede experimentar visión doble y borrosa, así como ardor, comezón, sequedad y ojos rojos, lo que en conjunto puede afectar al desempeño laboral.

Una razón por la que el problema es tan generalizado es que, a diferencia de las palabras impresas en una hoja que tienen bordes bien definidos, los caracteres electrónicos, conformados por píxeles, tienen bordes borrosos, lo que provoca que para los ojos sea más difícil enfocar. Sin que nos demos cuenta, estos intentan descansar constantemente cambiando su foco a un área detrás de la pantalla, y este constante cambio de la pantalla al punto de relajación provoca tensión y fatiga ocular.

Otro efecto que no es consciente es la frecuencia de parpadeo reducida, que puede provocar sequedad y ojos irritados. En lugar de una frecuencia normal de 17 o más parpadeos por minuto, al trabajar ante la pantalla, el parpadeo a menudo se reduce a unas 12 o 15 veces por minuto.

Además, hay otros problemas. La distancia de la cabeza a la pantalla y su posición en relación con ella son también factores de riesgo importantes. Para proporcionar a los ojos una distancia cómoda para enfocar, la pantalla debe estar a unos 50 o 70 centímetros del rostro. Cuanto más cerca estén los ojos del monitor, es más difícil enfocar.

Del mismo modo, cuando se mira hacia el frente, los ojos deben estar al nivel del borde superior del monitor. El Departamento de Oftalmología de la Universidad de Pensilvania aconseja que el centro del monitor esté unos 10 o 20 centímetros debajo de los ojos para minimizar la sequedad y el picor, para así reducir la superficie de exposición de los ojos, ya que no están totalmente abiertos. La distancia también permite que el cuello permanezca en una posición más relajada.

Por su parte, en un estudio en Irán con 642 estudiantes preuniversitarios, publicado en Biotechnology and Health Sciences el año pasado, 71 por ciento de los estudiantes se sentó tan cerca del monitor como le resultaba cómodo, y dos tercios se acomodaron de manera incorrecta directamente enfrente del monitor o a una altura más baja.

La iluminación o el brillo inadecuados también son otro problema. El contraste es crítico y se logra mejor con escritura negra sobre fondo blanco. La pantalla debe ser más brillante que la luz ambiental. La luz de techo o los rayos del sol que aportan demasiado brillo hacen que los ojos se esfuercen para ver lo que está en la pantalla. Un monitor brillante también puede hacer que tus pupilas se contraigan, lo que da a los ojos un rango de enfoque mayor.

Quizá debas reubicar tu escritorio, usar algo que regule las luces de techo o persianas para disminuir la luz del sol. Además, una pantalla plana con cubierta antirreflectante o micas reductoras de brillo u oscuras pueden ayudar a reducir el brillo.

Asegúrate de usar un instrumento que se adapte mejor a tu agudeza visual y ve a que te examinen los ojos de manera regular (al menos una vez al año) para garantizar que tu graduación esté actualizada.

Esto es particularmente importante en personas mayores de 40 años y en niños que son usuarios constantes de computadoras, ya que la agudeza visual puede cambiar con la edad. También asegúrate de que tu monitor tenga una pantalla de alta resolución que proporcione fuentes mejor definidas e imágenes más nítidas. Limpia constantemente el monitor con un paño de limpieza antiestática.

Quienes trabajan con materiales impresos y van y vienen entre estos y la pantalla, podrían reducir la tensión en el cuello acomodando los documentos en un atril junto al monitor. Si, como yo, usas varios documentos impresos al mismo tiempo, considera adquirir unos lentes especiales para ordenador: lentes bifocales o progresivos con la parte superior ideal para lectura en pantalla y la parte inferior diseñada para documentos impresos a distancia.

Aunque la prevención es lo más importante, si ya tienes síntomas de síndrome visual informático, hay maneras de reducirlos o eliminarlos. Los oftalmólogos sugieren apegarse a la regla “20-20”: cada 20 minutos, toma 20 segundos de descanso y mira hacia una distancia de unos cinco metros.

Parpadea tanto como sea posible de manera consciente para mantener la superficie ocular bien lubricada. Para combatir mejor la sequedad, los ojos rojos y la irritación dolorosa, usa gotas lubricantes para ojos varias veces al día. Mi oftalmólogo recomienda productos libres de conservantes aplicables con dosificadores para un solo uso.

También puedes reducir el riesgo de ojos secos evitando que el viento te sople en la cara y usando un humidificador para añadir humedad al aire de la habitación. Reitano comentó que su oftalmólogo también le sugirió aplicarse compresas húmedas y calientes en los ojos todas las mañanas.

Vía: New York Times

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