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En un mundo en el que cada vez compramos más móviles (y cada vez son más caros), los teléfonos modulares se están presentando en los últimos años no sólo como una novedad, sino también como los móviles para toda la vida: la última revolución de la industria y la salvación para aquellos que queremos tener un buen móvil, que nos dure y que no tengamos que rehipotecar la casa para pagarlo.

Sin embargo, la realidad se empeña en ser más tozuda, y todo apunta a que los móviles modulares quizá acaben siendo un total y absoluto fracaso.

Podría ser el teléfono para toda la vida y sin embargo ser un absoluto fracaso, ¿por qué?

Pero, ¿qué son exactamente los móviles modulares? ¿Qué ventajas e inconvenientes tienen? Y, sobre todo, ¿por qué hacemos la arriesgada apuesta de que casi ningún usuario querrá comprarse uno?

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¿Qué es un móvil modular?

Sobre el papel, un teléfono modular no puede ser más atractivo. Frente a los móviles actuales, que están hechos casi de una sola pieza, los móviles modulares están formados por diferentes componentes (módulos) que se pueden sacar y cambiar fácilmente.

Cada teléfono cuenta con bloques de hardware distintos para el procesador, para la batería, para la cámara, para la memoria RAM… De este modo, si uno de los módulos falla o se queda anticuado, basta con extraer ese componente y cambiarlo por otro mejor, con lo que el móvil quedará actualizado y mantendrá intacta gran parte de sus componentes iniciales.

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La carrera del móvil modular la inició la compañía de hardware Phoneblocks, que en octubre de 2013 hizo públicas sus intenciones de fabricar un teléfono de este tipo, creando un ilusionante horizonte de expectativas en una industria que, con novedades de este tipo, podría dar un importante paso en lo que a desarrollo de dispositivos se refería.

Google, Motorola y Phoneblocks se han unido para lanzar Project Ara; Microsoft y Samsung también preparan sus modulares

El desarrollo de Phoneblocks sorprendió no sólo a la industria y a los usuarios, sino también a la mismísima Google. La compañía de Silicon Valley, que por aquel entonces era dueña también de Motorola, estaba trabajando en algo muy similar. Y, fruto de la coincidencia, las tres compañías se unieron para llevar a cabo Project Ara, un proyecto que podría sacar al mercado el primer móvil verdaderamente modular próximamente.

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Por el camino han ido surgiendo iniciativas medianamente modestas, como las de Puzzlephone o Fairphone, pero no han sido las únicas: a día de hoy, auténticos gigantes tecnológicos como Samsung o incluso Microsoft también están trabajando en ello.

Las seis ventajas del móvil modular

1.- Pragmatismo. Si nuestra batería cada vez dura menos, si han salido mejores cámaras, si queremos tener más memoria RAM o si el espacio en el disco duro se ha quedado pequeño, por poner sólo algunos ejemplos, la solución es muy sencilla: bastará con quitar el módulo del componente en cuestión, comprar un módulo actualizado e intercambiarlos.

2.- Duración. Es evidente que, con un móvil modular, la duración de nuestro dispositivo se alargaría considerablemente. Si sólo sustituimos las piezas concretas que queremos mejorar, los teléfonos durarán más en nuestras manos y, de manera directa, se lucharía contra la obsolescencia tecnológica.

Photograph of filament light bulbs. These light bulbs have an ultra-thin filament of tungsten wire and when electricity passes through the wire heats up to a white heat and glows. Dated 2014. (Photo by: Universal History Archive/UIG via Getty Images)

3.- Ahorro de dinero. Si recurrimos a un móvil modular, el ahorro de dinero es más que evidente: en primer lugar, porque ya no hará falta que nos compremos un teléfono nuevo si estimamos que algunos componentes del nuestro se han quedado viejos; en segundo lugar, porque, ante el cambio de componentes, ni siquiera hará falta que nos gastemos un dineral en una reparación de servicio técnico, ya que el cambio de módulos estará al alcance de cualquier tipo de usuario, por inexperto que sea.

4.- Más justo. Si todos nos pasáramos al móvil modular se produciría un interesante efecto mariposa más justo con los habitantes menos privilegiados. Al comprar menos móviles contribuiríamos a reducir la necesidad de coltán que generamos en el primer mundo y que justifica guerras y la explotación de miles de personas en las minas de países como Congo.

SZIBIRA DISTRICT, SOUTH KIVU, DEMOCRATIC REPUBLIC OF CONGO - MAY 2009: In the Democratic Republic of Congo around 1,500 people die every day over fighting to control the lucrative trade in minerals. In the district of Szibira, South Kivu, around 50 people struggle to earn a living by mining cassiterite and coltan. The back breaking and dangerous work is mostly done by women and children who get around $1 per day from the mine owners. Boys with hammers hack at the rock face in dark deep tunnels or use shovels to collect stones containing the minerals in streams. Women wash and crush the rocks into powder before it is bagged and sold to dealers who transport it out of the mine. Pictured in a tunnel is Alain Libondo (17) left, and Nsinku Zihindula (25) who work 24 hour shifts hammering at solid rock to find cassiterite ore at Szibira. (Photo by Tom Stoddart/Edit by Getty Images)

Podría reducir la necesidad de coltán que provoca la explotación de miles de personas en países como Congo

5.- Respeto al medio ambiente. La popularización de la tecnología en general –y los teléfonos móviles en particular– ha traído consigo un verdadero problema: el enorme contenedor de basura que esta industria ha generado a partir de los residuos tecnológicos que implican la fabricación y destrucción de los teléfonos.

Según un estudio de la United Nations University, sólo en 2014 ya se generaron 41,8 millones de toneladas cortas de residuos tecnológicos en todo el mundo (46 millones, si nos atenemos a la nomenclatura métrica). Una cifra que, según las previsiones, crece entre un 4% y un 5% cada año. De hecho, según el propio estudio, esta cifra habrá alcanzado los 54,8 millones de toneladas en 2018.

Si a eso le sumamos que sólo 7,1 millones de los 46 millones de toneladas de 2014 fueron recicladas o reutilizadas, el resultado es el gran estercolero tecnológico del que disponemos a día de hoy en todo el mundo.

AÑO Residuos tecnológicos generados (millones de toneladas cortas) Población mundial Residuos generados (kg por habitante)
2010 33,80 6.800 5
2011 35,80 6.900 5,2
2012 37,80 6.900 5,4
2013 39,80 7.000 5,7
2014 41,80 7.100 5,9
2015 43,80 7.200 6,10
2016 45,7 7.300 6,30
2017 47,80 7.400 6,5
2018 49,80 7.400 6,7
En este sentido, los móviles modulares quizá no acaben de ser la solución definitiva, pero sí es más que probable que, de triunfar, otorgarían un evidente respiro al vertedero tecnológico, ya que el número de piezas empleadas y destruidas disminuiría de manera muy sustancial.

6.- Un móvil para cada situación. Quizá esta opción sólo se la plantearían los usuarios expertos, pero no conviene descartarla. Si tenemos un móvil que se puede configurar con piezas de quita y pon, el consumidor más avezado podría hacerse con una serie de componentes extra que le permitan configurar el móvil de una u otra manera según el contexto.

Por ejemplo, si el usuario ha cogido el móvil simplemente para llevarlo consigo al trabajo, quizá prefiera tener un buen módulo de batería; si sale por la noche con los amigos, quizá opte por tener un buen módulo de cámara; si va a estar todo el día en la calle y necesita hacer parte de su trabajo desde el teléfono, quizá optaría por tener un buen procesador. De este modo, y según las circunstancias en las que se encuentre en cada momento, podría configurar su dispositivo ad hoc.

Y los cinco inconvenientes

Con todo lo dicho hasta ahora, parece que el móvil modular es poco menos que la panacea, ¿verdad? ¿Quién no querría uno? Pues bien, no es todo tan bueno como parece. Y es que hay varios motivos que nos llevan a pensar que, sea una innovación o no, los móviles modulares van a tener muchísimos problemas para triunfar. Es el mismo número de motivos que antes, pero estos parecen mucho más poderosos:

1.- Tamaño y peso. Seamos sinceros: si los móviles modulares tienen un punto flaco, ese es precisamente su tamaño y su peso. Y es que si la finalidad de esta tecnología es poder tener un dispositivo cuyas piezas se construyen y configuran por separado, a buen seguro que el dispositivo no será pequeño ni ligero.

El hecho de que queramos construirnos nuestro propio teléfono llevará asociada esta desventaja: será una máquina perfecta, sí, pero olvídate de tener un dispositivo minimalista que destaque por sus ligeras proporciones.

¿De verdad quieres un móvil grande, pesado y que no destacará por su diseño?

2.- Diseño. Ahondando en el anterior punto, el diseño de nuestro móvil modular tampoco será el más estético y vanguardista, precisamente. Y es que, si diseñamos un móvil cuyas piezas tienen que encajar venga de donde vengan, las fabrique quien las fabrique, la indudable precisión tecnológica acabará yendo en detrimento del diseño.

Por tanto, olvídate de tener un móvil fino, una superficie demasiado curva y unos acabados preciosistas. Si has venido aquí por el diseño, el móvil modular no será tu mejor opción.

3.- Recelo de las marcas. Piénsalo: ¿qué crees que prefieren las marcas de móviles? ¿Desarrollar y venderte nuevos modelos en un periodo máximo de dos años? ¿O limitarse a fabricar piezas intercambiables que serán, a buen seguro, mucho menos rentables?

Además, si tenemos en cuenta que las ventas de un teléfono u otro dependen casi más de su diseño y su marketing que de su software, ¿con qué ojos mirarán los gigantes tecnológicos tener que limitarse a desarrollar y fabricar meras piezas de sustitución? Exacto: con muy malos ojos.

4.- Vida útil de un móvil. Según un estudio recientemente presentado por Kantar Worldpanel, los españoles cambiamos de móvil cada 20 meses. El plazo se sitúa aproximadamente en la media mundial, aunque está ligeramente por debajo del tiempo de cambio de Estados Unidos (21,6 meses) o los países europeos (20,4 meses).

De todos modos, lo cierto es que los ciudadanos de todo el mundo estamos tendiendo a alargar la supervivencia de nuestro móvil. En España, el plazo de cambio en 2014 era de 18,2 meses, mientras que en 2013 de apenas 16,6 meses.

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En cualquier caso, seamos sinceros: ¿hay alguien que realmente crea que los usuarios cambiamos de móvil porque el nuestro haya dejado de funcionar o porque sea imposible seguir con él? ¿O más bien por un evidente ánimo de compra que nos hace desear un móvil nuevo cada cierto tiempo?

Y es que una primera lectura del estudio anterior podría llevarnos a establecer la conclusión de que, poco a poco, nos estamos volviendo menos consumistas. Sin embargo, la realidad parece distar mucho de esa apreciación subjetiva.

Los españoles cambiamos de móvil cada 20 meses; ¿acabaría el móvil modular con esta tendencia?

De hecho, el estudio de Kantar Worldpanel nos ofrece el verdadero motivo de este retraso en el cambio de móvil: “Los constantes lanzamientos y actualizaciones, tanto de dispositivos como de sistemas operativos, son uno de los motivos que están retrasando cada vez más la decisión de compra del consumidor, que está siempre esperando la próxima ‘gran novedad’ para renovar su teléfono”. Es decir, que no es que hayamos dejado de comprar para gastar menos, sino porque el exceso de oferta nos hace querer esperar hasta que llegue la mejor opción.

5.- Compatibilidades. Por suerte o por desgracia, los usuarios nos hemos acostumbrado a que las compatibilidades presentes y futuras de nuestro móvil se reducen casi a un único aspecto: el sistema operativo (Android, iOS, Windows Phone…). Sin embargo, la popularización de los móviles modulares podría traer consigo más de un problema.

Porque, ¿qué pasa si a nuestro móvil le compramos una memoria RAM o una tarjeta gráfica barata que en realidad no es compatible con la última versión del juego al que dedicamos cada vez más tiempo en el teléfono? ¿Y si, fruto de nuestra inexperiencia tecnológica, lo barato nos ha terminado resultando caro? Si a muchas aplicaciones ya les resulta difícil ir adaptándose a las nuevas versiones de cada sistema operativo, ¿no lo complicará todo mucho más el hecho de que el abanico de hardware sea casi ilimitado?

La realidad: las marcas no dan el paso

Dada esta situación, la realidad es una: a día de hoy, y pese a los múltiples coqueteos, lo cierto es que las grandes marcas no se están lanzando de manera decidida a desarrollar móviles modulares. Hasta ahora, tan sólo las compañías pequeñas como Puzzlephone y Fairphone se está atreviendo.

El mejor ejemplo seguramente sea el de Google. La compañía empezó a darle forma a su Project Ara en la segunda mitad de 2013 y anunció su lanzamiento para el primer cuatrimestre de 2015. Sin embargo, nada salió como se esperaba. La primera demostración pública del móvil modular que Google estaba preparando tuvo lugar el 26 de junio de 2014, cuando la compañía habilitó un gran auditorio para mostrar al mundo el avanzado estado de su nuevo desarrollo tecnológico.

Sin embargo, la cosa no pudo salir peor: en plena demostración, la pantalla de arranque se congeló, el móvil falló y Google tuvo que inaugurar su lista de fracasos públicos con la presentación de este prototipo.

Desde entonces, el proyecto no ha hecho más que retrasarse. Tras este fallo, Google aseguró que su móvil modular saldría a la venta a finales de 2015, pero tampoco pudo cumplir ese plazo. A mediados del año pasado, la compañía aseguró que finalmente se lanzaría este 2016. A día de hoy, todo parece apuntar a que, incluso teniendo suerte, será imposible ver el móvil modular antes de 2017.

Mientras tanto, el resto de grandes compañías tampoco están haciendo gran cosa. Otro ejemplo es el Microsoft, cuyo aparente interés por este tipo de móviles no parece haber pasado del mero registro y estudio de algunas patentes.

Algo más, pero poco, ha hecho Samsung. En el pasado MWC, la compañía lanzó un móvil que autodefinió como ‘modular’, pero que, en realidad, de modular tiene muy poco. Porque al nuevo LG G5 se le puede cambiar la batería, la cámara o el dispositivo de audio, pero esas prestaciones se alejan mucho del verdadero concepto del móvil modular.

Al final, entre unas cosas y otras, el proyecto universal de contar con móviles modulares está tardando mucho más de lo que en principio cabía esperar: los desarrollos tardan, cada vez surgen más dudas, los gigantes tecnológicos no parecen tenerlo del todo claro y un largo, larguísimo, etcétera.

Habrá que ver si entre 2016 y 2017 acabamos viendo, por fin, un móvil modular. Sin embargo, con el lanzamiento de este tipo de teléfonos no acabará el problema. De hecho, no habrá hecho más que empezar: será entonces cuando las compañías tengan que convencernos de que nos compremos un móvil que es un prodigio tecnológico, sí, pero que no es precisamente cómodo, ni ligero, ni atractivo, ni se adapta a nuestros hábitos de uso…

En definitiva, un teléfono que quizá nos convenza definitivamente de algo que cualquier experto en marketing ya sabe: a la hora de comprar un móvil y elegir entre diseño y efectividad, la balanza está clara… y no nos deja en buen lugar, precisamente.

Vía La vanguardia

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