Hay gente que no acepta que un programador pueda ganarse bien la vida haciendo simplemente su trabajo, programando.

Suele ser gente sin conocimientos técnicos, pero que sí piensan tenerlos porque leen artículos de tecnología mascaditos para consumidores habituales de prensa salmón; o –peor aún- son entrepreneurs que creen que fundar una empresa “de Internet” te convierte, inmediatamente, en un gurú tecnológico.

Es fácil identificarlos porque dicen que es “imposible” encontrar buenos programadores y, cuando les explicas que lo único que tienen que hacer para encontrarlos es salir a buscarlos y pagarles un salario de mercado, se quejan amargamente de que los malditos programadores cobran mucho. Demasiado para poder crear negocios rentables.

Creen que están en la onda porque leen Techcrunch, no dejan de coleccionar contactos en angel.co y LinkedIn y no se pierden ni un guateque estartapil; pero no se están enterando de lo que está pasando y, sobre todo, POR QUÉ.

97d3ef6b-8438-4df0-8d2b-e35540060be0

Hace un par de meses, se publicó The Software Paradox, un libro en el que Stephen O’Grady intenta explicar durante 62 páginas lo que él llama “Paradoja del Software” o cómo, en un mundo donde el software es cada vez más importante, su valor tiende a ser cero.

No es que O’Grady haya descubierto petróleo, pero ha documentado a la perfección la profunda transformación que ha sufrido la industria del software en los últimos 10 años, que le ha llevado a dejar de vender licencias para centrarse en vender servicios.

Pero eso no quiere decir que se gaste menos dinero en software –al contrario- quiere decir que se gasta de otra manera.

Los que se escandalizan por el salario de los malditos programadores deberían recordar la época en la que las empresas “adquirían” tecnología a golpe de compra de licencias.

Antes, era normal que una PYME montara su propio CPD, haciendo una inversión importante en servidores y en acondicionar una sala donde aparcarlos, mucho antes de poder rentabilizarlos. El 99% de esas empresas hoy despliegan sus aplicaciones en máquinas virtuales que escalan según sus necesidades reales.

Antes, era normal pagar 300.000 o 400.000€ por la licencia de uso de un ERP o un CRM que no servían para nada hasta que la empresa gastaba dos o tres veces más en la “consultoría” necesaria para parametrizarlos y adaptarlos a sus necesidades. El 99% de esas soluciones se pueden disfrutar hoy como servicio, pagando una cuota mensual.

Era el terreno del CIO. La negociación con comerciales que vendían “soluciones” y solían acabar con el currito informático de turno averiguando cómo encajar en su proyecto la “solución” por la que se había pagado un dineral antes de comprobar si realmente solucionaba algo… ¿De verdad alguien lo echa de menos?

Hoy esa misma tecnología se adquiere por una fracción de su antiguo precio, gracias a productos open source y servicios de software as a service. Y son esos malditos programadores con un “salario desorbitado” los que lo hacen posible.

El open source y el Software as a Service ha democratizado el acceso a la tecnología y ha permitido que los técnicos hoy sean los que tienen el poder –y la responsabilidad- de decisión sobre qué arquitectura se usará en cada proyecto para montar pilotos o MVPs, mucho antes de estos lleguen al CIO.

Por eso, la industria del software cada vez contrata más evangelistas técnicos y menos comerciales de traje impecable, ahorrando millones de euros a las empresas en el proceso.

En informática, el centro de gravedad –y de inversión- se ha trasladado del software a los programadores. El software es un activo, pero se paga por un servicio. Si aún no lo has entendido, ya vas tarde.

Los proyectos informáticos hoy son más baratos que nunca. Lo que pasa es que el dinero ya no se mueve en comidas de café, copa y puro, ni en las plantas nobles, sino en las madrigueras y sótanos donde se solía colocar a los malditos programadores.

Si no quieres aceptarlo, busca otro trabajo con el mismo futuro que tus ideas. Por ejemplo, vender software en cajas. Suerte.

¿Te ha gustado este texto? Ayúdale a llegar a más gente:

Likes: Facebook y Twitter