Aunque no parezca, internet no es infinito.

Esta
semana el Registro de Números de Internet de Estados Unidos (ARIN, por
sus siglas en inglés), anunció que se están acabando las direcciones
disponibles y que será más estricto en su asignación.


Se estima que quedan menos de 130.000 direcciones en ese país. Mientras que, oficialmente,
las que había en la región Asia-Pacífico se acabaron en 2011, las de
Europa se terminaron en 2012 y las de América Latina lo hicieron en 2014
.

¿Significa esto que se agotó internet?
¿Debemos preocuparnos?

Sí y no, dicen los especialistas.

Como un número de teléfono

Cada computador, router o celular que usa el Protocolo de Internet (IP) tiene asignado un número, que sirve para identificar y localizar el lugar en que se encuentra. Es como un número de teléfono único, asignado a cada aparato de cada usuario.

Los creadores del protocolo, conocido como el IPv4, le dieron una configuración con una capacidad limitada: 4.294.967.296 direcciones.
A finales de los 80, con la gran expansión de internet, los especialistas comenzaron a preocuparse por la posibilidad de que un día eso no fuera suficiente. Y diseñaron un nuevo protocolo, conocido como el IPv6, con un número significativamente mayor de direcciones.
IPv6 puede albergar 3.400.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 direcciones (3,4 seguido de 38 ceros, tres mil 400 sextillones). Aproximadamente.
A
esa tasa, aunque cada uno de nosotros tuviéramos 1.000 millones de
aparatos conectados a internet, todavía nos sobrarían direcciones.
El problema es que desde entonces a esta parte, no son muchos los que se han acogido al nuevo IPv6.

Porcentaje de adopción de IPv6 en algunos países

Estados Unidos: 21%
Brasil: 2,5%
México: 0,03%
Perú: 12,8%
España: 0,08%
Japón: 6,9%
Reino Unido: 0,17%

El 93% de todo el tráfico de internet todavía ocurre en IPv4.

¿Por qué estamos pegados a un protocolo viejo que no da para más?
“La
razón es larga y complicada”, le dice a BBC Mundo Jeremy Duncan,
arquitecto de IPv6 de la firma Tachyon Dynamics, dedicada a asesorar
sobre la implementación del nuevo protocolo en Estados Unidos.

“Requiere de una implementación completa. No es una tarea fácil para mucha gente. Cada estación de trabajo, servidor, aplicación, tienen que ser actualizados. Esto implica un costo“, explica.

Sobras rendidoras

Duncan cree que está llegando el momento en que “van a empezar a pasar cosas”. La primera de ellas sería un impulso a la transición hacia el IPv6.
Pero otros son más escépticos. “Ese cuento lo he escuchado antes“, dice en una columna del sitio especializado EntrepriseNetworking Planet Sean Kerner

(en BBC Mundo cubrimos el “gran cambio de casa” de los grandes de internet en 2012).
Su argumento es que, por una parte, muchas organizaciones usan sistemas que permiten agrupar o “esconder” un gran número de aparatos detrás de una sola dirección IP.
Y la otra es que un número importante de direcciones está disponible a través de terceros, que las compraron en masa con anterioridad y las tienen a disposición.
“Hay
un mercado creciente de compra-venta de direcciones IP usadas o
altamente deseables”, dice otro blog especializado en la materia.
“No quiero llamarlo mercado negro, pero es algo que realmente no está regulado o es necesario”, explica Duncan.

“No hace un montón de dinero, pero algunos lo ven como un proceso
necesario, en vez de cambiar a IPv6. Pero no es una buena estrategia. Estamos en el verdadero final de algo, y la gente se está peleando por las sobras“.
Por ahora, sin embargo, esas sobras están rindiendo.

Cómo te afecta

De ahí que no hay consenso sobre cuándo se acabarán definitivamente. Pero parece haber acuerdo en que en algún momento -en cinco años o dentro de varias décadas- lo harán.
Y entonces no habrá opción: la mayor parte de los usuarios de internet y el contenido que producen estará en un protocolo distinto.
Quienes
no se entiendan con ese protocolo (porque funcionan en el viejo, que no
será compatible) no tendrán acceso a una vasta cantidad de contenido. Eventualmente, quedarán completamente fuera.
Según Jeremy Duncan esto “no es algo de lo que debe preocuparse el usuario” doméstico.
Sus
proveedores de internet serán los que tengan que efectuar el cambio, y
el costo (a través de cosas como la adquisición de nuevos routers, por
ejemplo) será el de rutina: el que viene asociado con la actualización
de cualquier tecnología.
“Sin embargo, si estás con un proveedor que no tiene planes de cambiarse, te puede causar problemas en unos años,
estás arriesgando la posibilidad de quedar fuera de una buena parte de
internet. Pregúntale por qué, averigua cuál es su estrategia”,
recomienda el especialista.
Pero quizás ya estás adelantado a tu tiempo y, sin saberlo, tienes conectividad con IPv6.

Averígualo aquí:
http://test-ipv6.com/

Fuente: BBC

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